2.25.2007

Hemos vuelto


De fondo suena gardel y pienso en lo difícil que es escribir en un lugar tan público como éste. Pero me calmo, porque al niño que juega en línea a mi lado poco y nada le interesan mis ínfimas ideas acerca de cualquier cosa. Ahí voy. Es raro, porque he pensado en escribir acerca de esto todo el camino de vuelta a casa, e incluso algunas frases tenía por ahí, pero ya ahora ni modo, como que nada sale. Supongo que mejor así. A ver. Hace algún tiempo, no demasiado, creía en decisiones absolutas regidas en normas emocionales irrompibles: jamás perdonar un rechazo, nunca olvidar una traición, por nada volver a confiar. Las creencias tienden más a reafirmarse que a ser respuestas por unas nuevas y no soy la excepción. Y de pronto este verano. Y ahí estoy yo, haciendo lo que siempre dije que nunca volvería hacer (jueguito de palabras desagradable, pero explícito). Visto así le mentí a una amiga. Pues, visto de cualquier punto, le mentí. Tal vez otra de ellas tenga razón, y toda palabra en exceso sea innecesaria y todo quepa en un simple "son sentimientos humanos". De fondo suena Moloko y "familiar feelings", no tengo idea qué dice la canción pero el título me hace exclamar un ja. En fin. Confiar, reír, contar como a los quince y a los dieciséis, pero ni quince ni dieciséis por suerte, porque todo era tan sórdido en esa época. No hay alternativa, se recuperan amistades y eso parece hacer inexorable la pérdida de otras. Pero nosotras no lo sabemos todavía, no lo sabíamos en el colegio, mucho menos lo sabremos ahora. Es curioso, este tono mío tan melancolicón por una época que me trajo frustraciones académicas, depresiones sociales, y mucha confusión respecto a cómo actuar, a cómo asumir la amistad, cuando ésta se vuelve incómoda. Quizá lo afronté mal. (Suena my friend de Groove Armada y le agradezco a la española del blog el buen gusto musical). Me arrepiento, lo asumo y empiezo a sonarme molesta a mí misma. Tanta cosa para decir que doblegaron mi orgullo y que sin contemplaciones: que las quiero y que no es tan importante que ellas se quieran también y más que eso, y en fin, que me complicaron y me seguirán complicando. Porque así es , después de todo una escoge. De amistad y esos demonios.

1 comment:

No me creas said...

Es lo último, me lo prometo. No más declaraciones públicas, pero es que este constante diálogo conmigo misma ya me trae media loca, media cursi, media media. Así que este es el último, igual era algo que quería decir, ni modo. En fin, ahora sólo de lo de antes. Pero es cierto lo que decía Anna; si dejas de pensar entonces ya pierdes la costumbre, es que el tiempo simplemente no alcanza.